Entrevistamos a Daniel Ruiz en motivo del lanzamiento de su álbum ‘Diamond Fanged Black Feline’.

El próximo 29 de mayo Daniel Ruiz publicará su íntimo álbum Diamond Fanged Black Feline, bajo la edición de Aiguamoll Records y Hidden Track Records. Este LP supone el tercer disco del artista barcelonés en tan solo dos años. Su último single «Caught Between a Wall Made Of Ice and a Silent Goodbye» ya está disponible en Spotify.

Tras su paso como guitarrista de la banda Roulotte Roosters, y el más reciente proyecto personal bajo el pseudónimo Weinf, Daniel Ruiz vuelve al sello con el que lanzó su carrera en solitario con el álbum ‘Réquiem for myself‘.

En aquel trabajo de 2015 destacaba el ambiente indie con suaves melodías protagonizadas por su guitarra de toques rock-blues, donde Daniel ya mostraba sus dotes de songwritter, influenciado por su situación personal de entonces.

En este 2020, y con su próximo lanzamiento, Daniel Ruiz demuestra una madurez musical sin perder ni una pizca de su capacidad para relatar historias de lo más personales. Esta vez parece haber hecho un viaje atrás en el tiempo, remontándose a sonidos blues/folk con la enorme presencia del saxo de Arnau Abadal, para dar paso a una atmósfera psicodélica de finales de los 60′.

Daniel nos ha dedicado parte de su tiempo durante esta semana para explicarnos un poco más sobre su nuevo álbum y el proceso creativo que suele seguir en sus trabajos.

FF: Hace 5 años lanzaste ‘Réquiem for myself’, álbum publicado con Aiguamoll Records, tras superar una difícil etapa. Ahora estás a punto de publicar tu nuevo álbum Diamond Fanged Black Feline bajo el mismo sello. ¿Hacía que estilos ha evolucionado tu música en este tiempo?

DR: ‘Requiem for Myself’ fue mi primer disco, hecho de una forma muy parecida a este último —grabado y mezclado íntegramente por mí en mi habitación, tocando prácticamente todos los instrumentos—, aunque con resultados muy distintos. Durante estos cinco años he aprendido todo lo que sé, tanto acerca de cómo tocar un instrumento como de mezcla y producción, y ese aprendizaje es lo que ha marcado los cambios que ha sufrido, lo que hago y su evolución.

FF: Llama la atención el arte psicodélico de las portadas de tus temas, obra de Joël Beltran. Incluso ayudan a crear esa atmósfera íntima y oscura según la canción. ¿Cómo trabajáis juntos este aspecto? ¿Propones la temática o Joël se inspira en la canción para crear el diseño?

DR: La cosa va de la siguiente manera: en primer lugar, yo grabo la canción y la mezclo hasta un punto de casi compleción. Acto seguido, Joël y yo la escuchamos en el salón de casa, para luego enviarle el archivo y que así él pueda empezar a trabajar. Luego, dándole algunas escuchas más en el proceso, el hace la portada por su cuenta y, cuando la termina, volvemos al salón y la observamos mientras suena la canción. Al final cada uno le da los últimos retoques a lo suyo y terminamos el trabajo casi sin darnos cuenta.

FF: En relación con Aiguamoll Records, ¿cómo empezó la colaboración que se inició al lanzar tu carrera en solitario? ¿Tenéis algún futuro proyecto que se pueda compartir?

DR: Aiguamoll Records escuchó una demo que saqué unos meses antes del ‘Requiem for Myself’ y tuvieron la bondad de sacar mi disco como su primera referencia. No hay ningún plan a la vista, simplemente seguir trabajando en el próximo disco. No suelo hacer planes a largo plazo, me centro en lo que tengo delante.

FF: De tu historial de lanzamientos se deduce que eres un gran defensor del formato ‘single’. De este modo nos has ido descubriendo poco a poco tu álbum ¿qué criterio has seguido en tus lanzamientos de cada single? ¿Qué no has querido desvelar todavía?

DR: Me gusta el formato single por dos motivos: me permite un ritmo de trabajo que me ha resultado muy cómodo hasta ahora, trabajando canción a canción, y permite a Joël hacer una portada para cada uno de ellos. Esos son los criterios que he seguido hasta ahora y que probablemente seguiré siguiendo a la hora de sacar música.

FF: En este último álbum has grabado tú mismo prácticamente todos los instrumentos excepto el saxo, que lo ha hecho Arnau Abadal. No es la primera colaboración con él, aunque en tu último trabajo tiene una gran presencia. ¿Hacia dónde quieres dirigir tu sonido con la inclusión de este elemento principal en tu disco?

DR: El saxofón es un instrumento que me encanta, especialmente en las manos de Arnau. Creo que no era tanto un tema de «dirigir el sonido» hacia algún lado sino de tener un elemento importante no controlado por mí en canciones en las que tengo el control absoluto del resto de instrumentos. A parte de que el timbre del instrumento me encanta, consideré que era una buena forma de conseguir ideas del exterior, ya que me parecía que las canciones podían quedar demasiado tediosas si yo era el único que participaba en ellas. Me aportó perspectiva.

FF: ¿En el cd se incluyen todos estos artworks?

DR: Quería incluir todas las portadas en forma de folleto del CD y, aunque al final no ha podido ser, he logrado integrar algunas de ellas en el diseño de la caja. Sin embargo, estamos pensando en imprimirlos y venderlos en los conciertos junto al disco.

FF: El sonido de tu guitarra en la mayor parte de este ‘Diamond Fanged Black Feline’ suena al más puro estilo Pink Floyd. Es obvio que tu música está influenciada por artistas de ese calibre, pero ¿qué artista no ha dejado de sonar en tu playlist durante este confinamiento?

DR: Mis dos descubrimientos del confinamiento son Al Green y Pescado Rabioso.

FF: ¿Cuáles fueron tus inicios? ¿Recibiste formación musical o has sidos siempre 100% autodidacta?

DR: 100% autodidacta.

FF: ¿Piensas en algún instrumento que te gustaría aprender para incluirlo en tus futuros álbumes?

DR: Me encantaría aprender a tocar el saxofón, algo altamente improbable. Por suerte, ahí está Arnau.

FF: ¿Cómo fueron tus inicios en la música?

DR: Empecé a tocar la guitarra cuando me compré una guitarra acústica a los 17 años, pero no me di cuenta de lo mucho que me gustaba hasta que pasé por el hospital e hice mi primer disco. Desde entonces me absorbió por completo y he ido aprendiendo todo lo que se a modo de prueba y error.

FF: Hace un tiempo lanzaste algunos de tus temas con sellos independientes como Custom Made Music y Santa Rosa Records, originales de Estados Unidos. Además, tuviste la oportunidad de actuar en Nueva York. ¿Cómo surgió esta experiencia?

DR: Ambos sellos se tropezaron con mi música en Internet y me escribieron preguntando si quería sacar un disco con ellos. Los conciertos en Nueva York salieron de otra forma: Ray Brown, la persona que me invitó a ir y un tipo majísimo, ofreció una serie de conciertos por aquí y yo abrí uno de ellos. Ahí trabamos amistad y unos meses más tarde, después de salir yo del hospital, me invitó a pasar unos días ahí y dar unos conciertos. Fue una experiencia muy divertida.

FF: En Fym Factory te seguimos la pista desde hace un tiempo y hemos disfrutado de tu música en directo varias veces, siempre acompañado por el artista Mauricio Güell. ¿El ‘dueto’ que habéis creado sobre el escenario ha venido para quedarse? ¿Quedan ya atrás los tiempos de montar una banda ‘indie’ al más puro estilo Arctic Monkeys?

DR: Sí, me siento muy cómodo tocando con Mauricio, junto a él aprendí a tocar la guitarra. Mi idea es, en algún punto, volver a montar la banda con la que tocaba el año pasado, pero grabar música yo solo en mi habitación cada vez me gusta más y ha ido tomando más prioridad con el tiempo, así que quién sabe. Pero disfrutaba mucho tocando con ellos y me gustaría volver a hacerlo en algún punto. Tan pronto sea legal salir de casa empezaré a pensar en ello.

Daniel Ruiz y Mauricio Güell en escena. 2019

FF: Recientemente nos hicimos eco del auge que están teniendo las ventas del vinilo. ¿Eres vinyl lover o prefieres el formato digital?

DR: El gato se cargó el tocadiscos así que mi consumo de música es 100% digital.

FF: Es un hecho la difícil situación que está viviendo el sector musical tras la crisis sanitaria. ¿Cuál es tu opinión al respecto y con qué dificultades u oportunidades crees que os encontraréis los artistas a partir de ahora?

DR: La verdad es que, como el lado «business» de mi proyecto es prácticamente inexistente, todo este asunto no ha alterado mi situación en absoluto. Yo sigo grabando canciones por mi cuenta en mi casa, y ya vivía en un estado cercano a la cuarentena antes del apocalipsis vírico así que en mi caso las dificultades y oportunidades son las mismas ahora que antes.

FF: ¿Qué opinas de los live streamings que están llevando a cabo la mayoría de los artistas? ¿Crees que es una buena opción para un artista con tu estilo? 

DR: Me lo llegué a plantear, pero la falta de una cámara decente sumada a la vergüenza que me da todo el asunto lo hace imposible. Prefiero esperar a poder volver a dar un concierto en persona, que paradójicamente me parece menos intimidante.

FF: Nos encanta descubrir nuevos artistas emergentes constantemente, ¿Qué álbum recientemente publicado nos recomendarías?

DR: No sé si puede ser considerado emergente, pero el nuevo de King Krule («Man Alive!») me ha gustado bastante.

FF: Nietzsche dijo que «una vida sin música sería un error». ¿Qué es la música para ti?

DR: Un camino.

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